Lo vivido
En el encuentro de educación física del día de hoy nos dedicamos a construir guaridas en Oriente, usando el cuerpo entero como herramienta. Empezamos con una ronda para hablar sobre los elementos vivos y no vivos del entorno, las especies invasoras y cómo cuidar el lugar, guiados por la pregunta: ¿qué nos ofrece este lugar y cómo podemos usarlo sin dañarlo?
Después, en subgrupos, recorrimos distintos sectores del bosque, caminando entre raíces, piedras y desniveles, buscando el mejor lugar para armar la guarida. Con solo materiales caídos —ramas, pinocha, hojas y barro— hubo que cargar, arrastrar y trabajar codo a codo entre varios para levantarla, cuidando de no arrancar plantas ni alterar refugios de animales. Cada uno tuvo un rol —recolector, preparador de barro, decorador o constructor— y fueron rotando: agacharse a juntar ramas, amasar barro, encastrar y acomodar todo con cuidado.
Al terminar, durante la merienda, cerramos compartiendo qué recursos encontró cada equipo, qué se les complicó y cómo lo resolvieron entre todos.