Lo vivido
Viernes 22 de mayo — Casa de Niños A y Casa de Niños B
La jornada comenzó con un círculo de apertura en el espacio de Oriente, para reunir al grupo, ordenar la energía inicial y presentar el recorrido del día. Luego realizamos el juego “Director de orquesta”, una dinámica de atención, imitación y conexión grupal: un niño o niña guía movimientos o ritmos corporales y el resto del grupo observa, sigue y sostiene la coordinación colectiva. Esta primera actividad ayudó a que cada participante pudiera mirar al otro, entrar en sintonía y prepararse para una experiencia compartida.
Después iniciamos una búsqueda sonora en el bosque. La consigna fue explorar cómo algunos pueblos originarios se comunican a través de sonidos e instrumentos. A partir de diferentes señales sonoras, los niños fueron escuchando, adivinando y siguiendo pistas durante un recorrido por el bosque. La propuesta integró escucha atenta, orientación espacial, curiosidad y vínculo con el entorno natural.
A partir de esa búsqueda pasamos a jugar a la “mancha indio”, incorporando distintas variantes para sostener el movimiento, la atención y el juego compartido. La dinámica permitió trabajar desplazamientos, cambios de ritmo, reacción ante señales, cuidado del espacio y regulación del cuerpo dentro de una consigna grupal.
Luego compartimos la merienda como pausa de integración. Fue un momento para descansar, conversar y recuperar energía antes de la segunda parte de la jornada.
Después de la merienda realizamos el juego de “cuatro estaciones de movimiento”. El grupo atravesó diferentes estaciones con desafíos corporales: correr, superar obstáculos, desplazarse de distintas maneras y resolver recorridos con coordinación. La propuesta puso el foco en el trabajo en equipo, la cooperación, la espera de turnos y el acompañamiento entre pares.
Durante los parates entre estaciones se realizaron pequeñas meditaciones y pausas de regulación. Estos momentos breves ayudaron a bajar la intensidad, ordenar la respiración, volver a escuchar la consigna y retomar el juego con más disponibilidad corporal y emocional.
El cierre incluyó 15 minutos de juego libre, para que los niños pudieran vincularse espontáneamente, elegir cómo terminar el encuentro y cerrar el día de manera más ordenada. La jornada combinó movimiento, escucha, exploración del bosque, cooperación y autorregulación.
Resumen: En el encuentro del viernes 22 de mayo, Casa de Niños A y B iniciaron con un círculo y el juego “Director de orquesta” para conectar y coordinarse como grupo. Luego realizaron una búsqueda de sonidos en el bosque, inspirada en formas de comunicación a través de instrumentos y señales sonoras. Después jugaron a la “mancha indio”, compartieron la merienda y cerraron con cuatro estaciones de movimiento, atravesando obstáculos y desafíos cooperativos. Entre las estaciones hubo pequeñas meditaciones para regular la energía, y el día terminó con un espacio de juego libre para favorecer el vínculo y un cierre ordenado.