Lo vivido
Registro de actividad - Casa de Niños A
El martes 9 de junio retomamos la propuesta de los “mundos vivos”, que habíamos comenzado en el encuentro anterior. Volvimos a mirar las producciones de cada niño y niña, recordamos lo que habían creado y conversamos sobre qué podía necesitar cada mundo para seguir creciendo: plantas, animales, caminos, refugios, agua, colores, texturas y muchos detalles nacidos de su imaginación.
A partir de esa memoria, cada uno continuó trabajando sobre su propia creación. Sobre bases de cartón fueron sumando arcilla, piedras, ramas, hojas, papeles de colores y distintos materiales que invitaban a construir, transformar y narrar. Algunos mundos empezaron a tener montañas, cuevas, caminos, casas, ríos o lugares secretos. Otros se fueron llenando de personajes, historias y pequeños detalles que cada niño y niña elegía con mucho cuidado.
También abrimos una estación de pintura con acuarelas y dibujo con pasteles, para que pudieran representar sus mundos vivos desde otros lenguajes. Allí aparecieron colores, manchas, trazos, transparencias y formas que ampliaban lo que venían construyendo con las manos. Para algunos, la pintura fue una manera de mostrar cómo se veía su mundo; para otros, una nueva puerta para imaginar lo que podía pasar allí.
Durante la actividad se favoreció la creatividad, la motricidad fina, la exploración sensorial y la continuidad de una idea en el tiempo. También apareció mucho lenguaje: mientras trabajaban, muchos iban contando quiénes vivían en sus mundos, qué necesitaban, cómo se cuidaban y qué nuevas cosas podían suceder.
Fue una experiencia muy rica y sensible, en la que cada niño y niña pudo volver sobre su propia creación, reconocerla, transformarla y darle más identidad. Entre materiales naturales, cartón, color y pintura, los mundos vivos siguieron creciendo como pequeñas escenas llenas de imaginación, cuidado y expresión personal.