Tema: Alimentos que nos brinda la tierra: un itinerario de exploración sensorial y cultural sobre sus orígenes, transformaciones, estacionalidad, valor nutricional y presencia en distintas comunidades.
Qué y cómo vamos a investigar: El proyecto toma el almuerzo como una situación cotidiana con sentido: un espacio para observar, oler, tocar, escuchar, probar, comparar, nombrar y conversar. Desde el aprendizaje significativo, las nuevas indagaciones se enlazan con saberes y experiencias previas —sabores conocidos, comidas familiares y cambios observados en la mesa— y se profundizan mediante preguntas genuinas, intercambio entre pares y mediación de las guías.
Los rituales también forman parte de la experiencia de la comida. Preparar el espacio, anticipar lo que sucederá, sentarse juntos, hacer una pausa, agradecer o reconocer los alimentos, escuchar al cuerpo y recuperar la calma al finalizar dan estructura y previsibilidad al momento. Estos gestos sostenidos favorecen la autorregulación, el vínculo con otros y una relación más atenta con el alimento. No se trata de imponer una forma única de comer, sino de construir condiciones de cuidado, disfrute y participación que acompañen hábitos saludables.
La exploración sensorial no es un recurso decorativo: es una vía para integrar contenidos. A través de los alimentos se conectan lenguaje, ciencias naturales, nutrición, cultura, expresión artística y cuidado del ambiente. Cada provocación abre un universo de investigación: el mundo de las abejas y la miel; las frutas y los cítricos; o el sabor de los colores —violeta, verde, naranja y otros—. Los ejemplos cambian, pero se sostiene una misma pregunta de fondo: cómo los alimentos nos vinculan con la tierra, las plantas, los animales, las estaciones, nuestro cuerpo y las comunidades.
Las preguntas de los niños orientan el recorrido y se recuperan en las conversaciones y registros. Así, el proyecto no busca acumular datos sobre alimentos, sino construir explicaciones cada vez más complejas, ampliar el lenguaje para describir la experiencia y fortalecer una relación atenta, curiosa y respetuosa con aquello que comemos.