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Jardincito de La Barra — Descubriendo nuestro eucalipto (19 de agosto)
Por Guiomar Silveira Zorzi
Publicado el 24 de agosto de 2026
En este ciclo, el bosque se vuelve nuestro lugar de encuentro, exploración y asombro. A través del juego, el cuerpo y los sentidos, los niños y niñas se acercan a los árboles, la tierra y los pequeños seres que habitan el entorno, descubriendo que somos parte de una comunidad viva que merece cuidado y atención.
Descubriendo nuestro eucalipto
En este encuentro volvimos a cruzar los puentes colgantes y a reunirnos en nuestra ronda junto al círculo de fuego. Con el Palo de la Palabra, cada niño compartió su nombre y su sonido. Recordamos los acuerdos con nuestra amiga la rana y recuperamos lo vivido la semana anterior: cada grupo había elegido un eucalipto y le había dado un nombre.


Nos esperaba una sorpresa: un cartel de madera con el nombre de cada árbol. En subgrupos, fuimos a reencontrarnos con nuestro eucalipto y colocamos el cartel elegido. Recordamos por qué lo habíamos nombrado así y volvimos a observar su tamaño, su textura y su presencia en el bosque.


Conversamos sobre todo lo que los árboles nos brindan: sombra, refugio y hogar para muchos animales. También descubrimos cómo las ramas y hojas caídas ayudan a proteger el suelo. Los coquitos de eucalipto nos invitaron a observar, tocar y sentir su perfume; compartimos a qué nos recordaba y cómo se sentía al respirar cerca de ellos.

Debajo de los árboles nos detuvimos a escuchar sus sonidos y a mirar las hojas y ramas moverse con el viento. Para cerrar la exploración, recogimos coquitos y hojas caídas para crear collares: cada niño enhebró y diseñó su propio recuerdo del bosque. Terminamos compartiendo la merienda en la Semilla y el cuento de Felisberto, un ratoncito que vivía en una cuevita dentro de un árbol.



