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Jardincito de La Barra — Encuentro 2 (12 de agosto)
Por Guiomar Silveira Zorzi
Publicado el 19 de agosto de 2026
En este ciclo, el bosque se vuelve nuestro lugar de encuentro, exploración y asombro. A través del juego, el cuerpo y los sentidos, los niños y niñas se acercan a los árboles, la tierra y los pequeños seres que habitan el entorno, descubriendo que somos parte de una comunidad viva que merece cuidado y atención.
Descubriendo lo que el bosque nos regala
Llegó un miércoles más de aventuras, alegría y asombro. El bosque nos esperó con los colores del invierno y un poco de frío, así que después de cruzar los puentes colgantes nos recibió un fueguito bien calentito. Para algunos fue la primera vez sobre los puentes; otros los recorrieron con más confianza, y hubo quienes prefirieron acompañar el recorrido desde abajo.


Al llegar al círculo de fuego, cada uno buscó el tronquito con su foto y armamos una ronda frente al fuego, recordando el cuidado del bosque y de nosotros mismos. Con el Palo de la Palabra, cada niño tuvo su espacio para compartir mientras el resto escuchábamos. Entre risas, nos visitó otra vez el títere sapo con una gran revelación: había un libro escondido en el bosque, la Bitácora que va registrando nuestras experiencias. Vimos las fotos del encuentro anterior y el mapa con los lugares descubiertos, y la caja esta vez traía coquitos de un árbol del bosque: el eucalipto.


Divididos en dos equipos, salimos a buscar por el bosque los árboles con ese aroma tan particular. Descubrimos otros árboles muy distintos, sin frutos, hasta encontrar un eucalipto especial al que abrazamos y elegimos entre todos su nombre. Nos acostamos boca arriba a mirar sus ramas altísimas moverse con el viento, tocamos su corteza y encontramos coquitos caídos en el suelo.


Juntamos los coquitos y los machacamos en morteros para descubrir el aroma que liberan: un descubrimiento que gustó mucho. Después los guardamos en bolsitas de tela que pintamos con colores, para llevarnos un recuerdo del bosque a casa.


Finalmente emprendimos el regreso para compartir la merienda y despedirnos. Los esperamos en el bosque para seguir descubriendo lo que estos maravillosos árboles tienen para regalarnos.

